Cuidados Covid-19 en el domicilio

El COVID ha supuesto un cambio en nuestras vidas y en nuestros cuidados.

Desde el momento en que la pandemia de la COVID-19 cruzó nuestras fronteras, la vida de todos se modificó por completo. A partir de ese momento, la manera cómo la ciudadanía se desenvuelva en la vida diaria puede marcar una gran diferencia en nuestra calidad de vida. También es cierto que el coronavirus ha llegado para quedarse un largo período de tiempo en nuestras vidas de alguna manera. Es imprescindible que cada persona asuma la responsabilidad de cuidarse y cuidar a los demás, con especial atención a los más vulnerables.

En este sentido, es importante que cada hagamos pequeños esfuerzos en tomar medidas de prevención para evitar el contagio y la propagación del virus, incorporando en nuestra vida cotidiana conductas preventivas respecto a otras personas y el ambiente. No se trata de vivir con miedo, pero sí conscientes del peligro. De acuerdo a las directrices trazadas por los diversos entes gubernamentales y mundiales en materia de salud, se recomienda que las personas infectadas por Covid-19 se mantengan en aislamiento domiciliario.

cuidados covid-19

Recomendaciones para el cuidado domiciliario de una persona infectada

  • Lave sus manos con abundante agua y jabón de forma frecuente, especialmente al regresar de la calle, después de ir al baño, antes de preparar los alimentos, antes de comer, después de tocar dinero, pomos de puertas, pasamanos, etc. Este procedimiento debe realizarse exhaustivamente, con una duración de entre 20 segundos – 60 segundos, realizando movimientos de fricción y rotación, hasta cubrir todas las superficies (palma, dorso, entre los dedos y uñas). Se deben enjuague con abundante agua y secar con una toalla limpia, si es desechable mejor. La OMS recomienda el uso de gel hidro-alcohólico para desinfectar las manos cada cierto tiempo.
  • Es necesario que la persona contagiada permanezca aislado, durante al menos 14 días, en su domicilio, en una habitación de uso individual utilizando mascarilla quirúrgica, con ventilación elevada y exposición al sol, manteniendo la puerta cerrada, y, si es posible, baño individual. De no ser posible el uso de baño individual, el mismo deberá desinfectarse luego de cada uso por parte del enfermo.
  • En relación a la mascarilla, ésta debe ser recambiada cuando se humedezca, así mismo se debe evitar usar mascarilla de tela, ya que no ofrecen la misma seguridad, según lo explica el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades; la evidencia demuestra que son menos protectoras y pueden, incluso, aumentar el riesgo de infección debido a la humedad, la difusión de líquidos y la retención del virus.
  • Deseche los guantes inmediatamente una vez utilizados.
  • Registre diariamente la presencia de escalofríos, conjuntivitis, tos, diarrea, fatiga, temperatura (grados °C), dolor de garganta, nariz que gotea, dificultad respiratoria, etc. Si los desea consultar algo con el personal sanitario, utilice el teléfono y evite dirigirse personalmente al centro de salud.
  • Para los casos de fiebre, se recomienda únicamente el uso de paracetamol, la colocación de paños húmedos en la frente o darse una ducha templada para ayudar a controlar la temperatura; beber líquidos; descansar, pero moviéndose por la habitación de vez en cuando.
  • Si desea comunicarse con el exterior, es recomendable el uso de un teléfono a salir de la habitación.

Recomendaciones para un cuidador de un paciente con coronavirus

  • Debe ser una sola persona quién haga de cuidador y no debe formar parte de la población de riesgo para contraer el virus, debiendo estar muy atento al surgimiento de algún síntoma propio de Covid-19 e igualmente, usar mascarilla quirúrgica, guantes y hacer un exhaustivo lavado de manos regularmente.
  • No comparta cubiertos, vajillas ni cepillo dental con ninguna persona, menos con la que está contagiada. Use lavavajillas o friegue con agua caliente.
  • Lave la ropa a 60-90º y séquela bien, evitando sacudirla. Lávese las manos luego de tocar la ropa.
  • Limpie a diario las superficies que se tocan a menudo, baño e inodoro con bayetas desechables. Los productos a utilizar para la desinfección del hogar serán los habituales de limpieza, que contenga 0,5% de hipoclorito de sodio; equivalente a 1 parte de lejía en 9 partes de agua. Lávese las manos al terminar.
  • Tenga en la entrada de su domicilio una bandeja con solución de lejía y agua para quitarse los zapatos y colocarlos ahí, de esta forma estaría desinfectando la suela de los mismos, luego deje las compras o lo que traiga en mano de la calle y diríjase al baño a ducharse. Luego regrese al lugar dónde dejó las cosas que traía, lave, seque y guarde los enceres.
  • Mantenga su casa limpia y desinfectada, especialmente si hay niños que gateen o jueguen en el piso.
  • Manténgase informado sobre la situación de su comunidad referente al COVID-19.

Recomendaciones generales ante el COVID-19

  • Mantenga una alimentación sana y bien equilibrada; beba suficiente agua diariamente.
  • Haga ejercicio con regularidad.
  • Evite fumar, beber alcohol o tomar drogas.
  • Si es posible, tome un poco el sol al aire libre.
  • Manténgase ocupado con cosas que agraden, que pueden incluir la lectura, cocinar, otros pasatiempos para hacer en casa, escuchar la radio o ver la televisión.
  • Disponga de productos de higiene de mano en la habitación y un cubo de basura de pedal. Para desechar la basura utilice una primera bolsa en la habitación, que se cerrará una vez se llene, introduzca en una segunda bolsa la primera, dónde se introducen los guantes y mascarilla del cuidador y, a continuación, introduzca las dos bolsas en una tercera bolsa, que va al contenedor de resto (ninguno de separación por reciclaje).
  • Si se siente ansioso, triste o con cambios de humor, acuda a la ayuda de un psicoterapeuta especializado vía online o telefónica, de ser posible.

Nuestro proyecto es cuidarte, la Covid-19 ha exigido que los pacientes dispongan de diversos especialistas y nosotros, como empresa, queremos apoyarte en estos momentos tan difíciles invitándote a que cuides de ti y de los tuyos de nuestra mano.


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Guía de cuidados: Administración de insulina

Los cuidadores de pacientes diabéticos tienen muchas dudas sobre el tratamiento con insulina

En nuestras visitas a los domicilios de nuestros pacientes nos hemos encontrado con una situación bastante común. Los cuidadores de los pacientes dependientes diabéticos tienen muchas dudas a la hora de seguir el tratamiento con insulina. En algunas ocasiones no saben bien qué dispositivos existen para administrar la insulina o qué tipos de insulina hay. En Proyecto Cuidar hemos creado esta guía de cuidados sobre la diabetes y el tratamiento con insulina.

La diabetes es un grupo de enfermedades caracterizadas por un alto nivel de glucosa. Normalmente como resultado de un problema en la producción o uso de la insulina por parte del organismo. El nivel de glucosa en sangre (glucemia) puede variar por diferentes motivos: dieta, cantidad de insulina administrada, deporte, estrés, enfermedades… Estas situaciones pueden llevar a un exceso o defecto de glucosa en sangre, desarrollando dos posibles situaciones:

  • Hipoglucemia: Consiste en la bajada del nivel de glucemia capilar por debajo de 70mg/dl. Los síntomas de una hipoglucemia son nerviosismo o ansiedad, sudoración, escalofríos, mareos, taquicardia, hambre, visión borrosa, náuseas, hormigueo y entumecimiento en labios y lengua, pérdida de conocimiento.

El tratamiento consiste en administrar por vía oral (sólo si está consciente) hidratos de carbono de absorción rápida: un sobre de azúcar, tabletas de glucosa o tubos de gel de hidratos de carbono, refrescos azucarados, caramelos, etcétera. En algunos casos se utiliza el glucagón, un kit para la administración intramuscular.

  • Hiperglucemia: Consiste en niveles de glucosa en sangre superiores a los esperados o deseables. En ayunas, los niveles de glucemia capilar no deberían ser mayores a 126mg/dl y en el resto del tiempo a 200mg/dl. Una persona diabética que tenga tratamiento con insulina puede necesitar unas dosis extra (además de su pauta habitual) de insulina rápida antes de las comidas si sus niveles de glucemia son elevados.

Cómo tomar una muestra de sangre capilar

Es un procedimiento para el que debemos de utilizar guantes ya que vamos a estar manipulando fluidos del paciente. También conviene utilizar los aplicadores de las lancetas que vienen incluidos en el kit del glucómetro para evitar pinchazos accidentales. Es conveniente que el paciente tenga las manos limpias y secas y realizar la toma pinchando en el lateral de la yema del dedo ya que es menos doloroso y el sangrado cederá antes. Una vez hayamos pinchado deberemos retirar la primera gota de sangre y exprimir el dedo para con la segunda gota realizar la toma con la tira que estará introducida en el glucómetro.

Tipos de diabetes

  • Diabetes tipo 1: Se diagnostica en niños y adultos jóvenes. El cuerpo pierde la capacidad de producir insulina y tiene que inyectarse de forma externa para normalizar los niveles de glucosa en sangre.
  • Diabetes tipo 2: Habitualmente se diagnostica en adultos con sobre peso u obesidad. Las células no responden de forma adecuada a la acción de la insulina y aumenta el nivel de glucosa en sangre. Este tipo de diabetes se puede controlar con dieta o fármacos (url antidiabéticos orales).
  • Diabetes gestacional: Aparece una resistencia a la insulina en la mujer embarazada. Normalmente se corrige con dieta y ejercicio, pero en ocasiones precisan tratamiento farmacológico.

Tipos de insulina, tipos de dispositivos de administración y zonas

Existen diferentes tipos de insulina que se adaptan a diferentes situaciones de cada paciente. Debemos de ser muy cuidadosos para administrar cada tipo de insulina y las unidades pautadas en cada momento.

  • Ultrarrápida: Inicio a los 10 minutos, punto máximo 1h, fin a las 3h.
  • Rápida: Inicio a los 30 minutos, punto máximo 3h, fin 6h.
  • Intermedia (NPH/NPL): Inicio 1,5h, punto máximo 6h, fin 16h.
  • Basal: Inicio 2h, fin 20-24h.

Existen diferentes zonas donde se puede realizar una inyección subcutánea y conviene ir rotándolas para evitar lesiones. Las zonas en las que se puede administrar una inyección subcutánea son principalmente cara externa de los brazos, abdomen y parte anterior de los muslos. Aunque también se puede utilizar la zona infraclavicular y escapular como se muestra en la imagen

De igual manera, existen diferentes dispositivos para la administración de insulina.

  • Bolígrafos o plumas: Muy utilizados. Son jeringas precargadas en las que girando la rueda que aparece en la base de la pluma seleccionamos las unidades que queremos administrar. Después, presionando el émbolo tras la inserción de la aguja, se administra la insulina.
  • Jeringas de insulinas: Son jeringas de calibre fino y acompañadas de una aguja subcutánea. Cargar las unidades del tipo de insulina que corresponde y administrar.
  • Bombas de insulina: Son pequeños dispositivos insertados en la piel del paciente que administran la insulina en función de las necesidades de cada paciente y de cómo se programen.

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Síndrome del rol del cuidador: qué es y cómo afecta

¿Conoces lo que es el síndrome del rol del cuidador?

El rol del cuidador es aquel en el que se encuentran aquellas personas que cuidan, de manera informal, a su familiar sin recibir remuneración o compensación económica. En definitiva, cuidar o asistir a cualquier persona que padezca cualquier tipo de discapacidad, minusvalía o incapacidad, provocando esto una dificultad o impedimento para lograr un desarrollo normal de la vida diaria y relaciones sociales.

Cuidar a un familiar que padece una enfermedad es algo que se ha visto incrementado durante los últimos años. La responsabilidad cuando cuidamos es natural e intrínseca. Las familias son las encargadas, de manera significativa, del cuidado de esa persona con dependencia. Sin embargo, nos supone un gran esfuerzo tanto vital como emocional. Adquirir este rol como cuidadores puede tener repercusiones en uno mismo si no es gestionado de la manera adecuada.

Habitualmente, es un papel realizado por la mujer (esposa/hija) que realiza los cuidados de forma voluntaria y sin remuneración. Sus funciones varían desde el apoyo social al económico, afectivo y/o asistencial. Esta responsabilidad puede ser asumida de dos formas: bien de manera voluntaria, o, por el contrario, por no tener otra alternativa al poder gestionar la enfermedad del familiar. En este último caso, suele ser por no poder pagar a otras personas o instituciones por la realización de estos cuidados.

rol del cuidador

Los sentimientos del cuidador

Por todo esto, los cuidadores pueden experimentar: agotamiento, amor, ansiedad, culpa, dolor, frustración, ira, miedo, tristeza… Así mismo, también pueden experimentar una disminución de la autoestima y satisfacción por el trabajo realizado. En definitiva, un sinfín de sentimientos que van desde lo positivo o a lo negativo en función de la situación en la que se encuentre el cuidado al asumir este rol. Con asiduidad significa un cambio brusco y notable para el que el cuidador no está preparado.

Dentro de los factores asociados a esta carga nos encontramos: la edad (del cuidador como de la persona cuidada), el parentesco, los hijos a cargo, las horas diarias dedicadas al cuidado, la disminución de la actividad social, la ayuda de otros miembros familiares… Y las razones por las que decidimos encargarnos de esa persona. Los principales síntomas de alerta del síndrome del rol del cuidador son:

  • Abuso de sustancias (alcohol, tabaco…).
  • Agotamiento (físico y mental).
  • Aislamiento social.
  • Alteraciones del apetito.
  • Depresión y ansiedad.
  • Labilidad emocional (cambios de humor).
  • Problemas cognitivos (falta de atención, memorización…).
  • Problemas laborales.
  • Trastornos del suelo.

Atender las 24 horas del día a la persona enferma supone una carga general que necesita ser eliminada por el cuidador. Mediante ciertos momentos de desconexión, es necesario abandonar el rol y pasar de ser cuidador a cuidarse a uno mismo.


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